martes, 24 de agosto de 2010

RECOMENDACIONES PARA LA FOBIA ESCOLAR: "No quiero ir a la escuela"

¿Esta frase te suena familiar? Seguro que sí, pues más de un niño la ha pronunciado.
Generalmente asistir a la escuela es agradable para los niños. Sin embargo, para algunos esto conlleva miedo o pánico. Los padres tienen motivo de preocupación cuando el niño se enferma debido a la tensión, “finge estar enfermo” o exagera síntomas físicos para quedarse en la casa y no ir a la escuela.

A menudo, el niño de entre cinco y diez años de edad se comporta de esta manera padeciendo un temor paralizante por tener que dejar la seguridad de la familia y de la casa. Estos son algunos "síntomas":

1. Se niegan a asistir al colegio.
2. Lloran, gritan y patalean al llevarles a la escuela.
3. Se quejan de dolores y enfermedades cuando se acerca el momento de ir a la escuela,
desapareciendo los síntomas si se le permite quedarse en casa.
4. Manifiestan síntomas fisiológicos como rigidez muscular, sudoración excesiva en la
palma de las manos, dolor de cabeza y estomago, nauseas, vómitos, diarrea.
5. Anticipan consecuencias desfavorables.
6. Evalúan negativamente sus capacidades.
7. Planean escaparse del colegio.

¿qué hacer?

Si se hace cumplir la regla de la asistencia diaria a la escuela, el problema de la fobia escolar mejorará en forma notable en una o dos semanas.
En cambio, si no le exige a su hijo que asista diariamente a la escuela, los síntomas físicos y el deseo de quedarse en casa se volverán más frecuentes. Cuanto más tiempo pase su hijo en casa, tanto más difícil le resultará volver a la escuela. Podrían estar en juego la vida social y la educación futura del niño.

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