lunes, 2 de noviembre de 2015


Científicos de Barcelona han desarrollado un nueva "vía" basado en veneno de abeja capaz de atravesar el cerebro para transportar el fármaco y tratar así enfermedades neuronales.

Es un nuevo "caballo de Troya para conquistar el cerebro", señaló el investigador Ernest Giralt, quien recordó que el cerebro está protegido por miles de apretados capilares que forman una barrera: "una defensa y al mismo tiempo un freno para hacer llegar fármacos prometedores para tratar enfermedades del sistema nervioso central".

"Este muro es responsable de la baja tasa de éxito de nuevos fármacos dirigidos al cerebro, pero hoy ya tenemos estrategias para superarlo", aseguró Giralt.

El científico, docente de la Universidad de Barcelona, organizó una conferencia para exponer sus últimos conocimientos sobre la barrera y los avances en vehículos terapéuticos dirigidos al cerebro.

Enfermedades como Alzheimer, tumores cerebrales, esquizofrenia, infartos cerebrales, epilepsia, demencia o varios tipos de ataxias podrían ser notablemente tratdas con esta técnica.

Conocer biológicamente la compactada barrera hematoencefálica que lo protege, "constituida por tantos capilares que puestos uno tras otro medirían 600 kilómetros", y buscar maneras de superarla es una de las estrategias para nuevas terapias con fármacos potencialmente funcionales, pero incapaces de cruzar la barrera por sí solos.

EL PIONERO.

El primer científico en introducir el concepto de vehículos lanzadera para superar la barrera del cerebro fue el estadounidense William M. Pardridge, el año 1986.Después demostró experimentalmente la viabilidad de los anticuerpos, como los que usa el sistema inmune, como vehículos hábiles para cruzar la barrera.

En 2005 Giralt, experto en la química de péptidos, incorporó al IRB esta línea de trabajo y ahora comienzan conseguir las primeras lanzaderas peptídicas hábiles para cruzar la barrera.

El último ejemplo es un péptido basado en la apamina, una proteína extraída del veneno de abeja que eliminada la toxicidad, supera la barrera y es duradera en sangre, un logro que ha sido publicado en octubre en la revista 'Angewandte Chemie'.


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