martes, 4 de mayo de 2010

CRECE EL NUMERO DE NIÑOS CON ESTRES EN SUDAMERICA

AMIGOS VEAMOS ESTE INTERESANTE ARTICULO:
Psicólogos y psicopedagogos advierten una mayor recurrencia de patologías producto de la fragmentación, disociación y el agotamiento que produce la excesiva carga que tienen las agendas de los más pequeños que se ven agobiados por tantas actividades. Crecen los niveles de violencia, competencia y segregación entre niños y adolescentes.

Empujados por sus padres ante síntomas de angustia, cansancio, desmotivación, desinterés, falta de sueño o rechazo al mapa social o la organización de sus actividades, cada vez más niños acuden al consultorio de psicólogos, psicopedagogos y se adentran en la dinámica de talleres que proponen caminos para reencontrarlos con el sentido de las cosas de la infancia.
Al menos esto afirman Carolina Ledesma, una psicopedagoga de 36 años y 13 de profesión, y una Psicóloga Macarena González, de 27 años.
Juntas decidieron abordar esta problemática que veían con mayor asiduidad y enfocarse en dinámicas que hagan foco en un valor que, aunque insoslayable, parece cada vez menos común: el sentido del juego.
“Nos unió para trabajar el hecho que compartíamos la visión y percepción acerca de que los niños cada vez juegan menos, que la mayoría está mediatizando sus juegos, generalmente por la computadora, por el uso de la tecnología. Esto hace que aparezcan niños con problemas recurrentes, cada vez más competitivos, más violentos y con mayor tendencia al individualismo y la segregación”, dice Carolina Ledesma.
A esta emergencia social se le suma otra, que la psicóloga Macarena González define con cierta crudeza: la de una mayor presencia de niños “de tres y cuatro años que acuden al consultorio”.
En realidad nos encontramos con esto –detalla– y nos surgió la pregunta acerca de porqué estos chicos tenían que estar en ese lugar. Estrés, angustia, sin soslayar las problemáticas del aula que son cada vez más comunes como falta de motivación para el aprendizaje, o falta de creatividad para resolver problemas comunes. Las colegas nos advierten que las madres llegan preocupadas porque el niño está estresado, o no dormía, o no quería ir a la escuela, o no le gustaban las actividades y eso desataba una crisis de angustia”, describe.

DETECCIÓN. Las profesionales aseguran que generalmente se detectan los problemas cuando se revelan en la escuela, y es allí cuando la maestra interviene, y generalmente ese problema es la hiperactividad. “Nosotros consideramos que un niño que se mueve es un niño sano, porque al que hay que atender es al que está quieto. La característica del niño es la vitalidad, no el quedarse quieto, y eso es lo que vemos que está pasando, porque al estar todo el día jugando en la computadora, mirando la televisión, estar sentado y estar quieto”, entienden, y, aseguran, que de allí nace la iniciativa de construir un espacio distinto que pueda contener estos casos.
Las profesionales, ante la consulta de EL DIARIO, entienden que el mismo testimonio de los padres delata el problema, y por eso es que los profesionales intervienen primero en ellos, ya que con el ritmo que impone la vida moderna, muchas veces se produce una sobrecarga de actividades y compromisos en los niños.
“El caso del estrés tiene que ver con la gran cantidad de actividades que tienen, que se suman a la escuela. Inglés, voley, teatro, computación, artes visuales, y se sobrecargan de actividades a las que se les imponen, o autoimponen en no faltar ni fallar, y eso le genera una situación de estrés, donde lo lúdico queda reducido a un espacio muy pequeño, y lo lúdico está mediatizado por el uso de la computadora o los juegos en red. Hemos visto que la profundización de la relación entre el niño y la computadora se materializa en que como mayor castigo posible los padres suspenden la televisión o que no encienda la computadora o los videojuegos”, describe Macarena González.

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