sábado, 6 de mayo de 2017

Monja elegía a niños para ser violados por los curas

Monja Kosaka Kumiko

Continúan los escándalos en la Iglesia católica. El tema otra vez es violación de menores.

Una monja japonesa llamada Kosaka Kumiko (42 años) tenía como misión cuidar a niños sordos que se quedaban a dormir en el albergue del instituto religioso Antonio Próvolo en Mendoza, Argentina. Sin embargo, varias denuncias han destapado un suceso que tiene conmocionada a Argentina: la monja era la encargada supuestamente de identificar a los niños más vulnerables y encubrir los abusos sexuales y violaciones que practicaban a los menores los sacerdotes superiores.

La monja se entregó esta semana después de estar 33 días desaparecida, fue detenida e ingresó en un penal para mujeres. Está involucrada en una causa que acusan a la red de 27 abusos sexuales, maltrato y corrupción de menores. Se le imputa "omisión del delito de abuso sexual con acceso carnal, en concurso ideal, con abuso sexual gravemente ultrajante, agravado por ser el autor encargado de la guarda, y por ser cometido contra un menor de 18 años de edad aprovechando la situación de convivencia con el mismo".

Detenida una monja en Argentina por elegir a niños sordos para curas violadores

“Soy una persona buena que he entregado mi vida a Dios”, dijo la monja acusada. Vestida aún con su hábito, pero esposada y con chaleco antibalas, la religiosa se declaró inocente ante el juez que la acusa de ayudar y encubrir a los sacerdotes que, durante años, abusaron sexualmente de los niños sordos que tenían a su cuidado en el Instituto Provolo de Mendoza, en Argentina. Kumiko llegó al colegio en 2007 desde Japón, y durante seis años fue “el demonio con cara de mujer” detrás de las violaciones, como la llamó uno de los abogados de las víctimas. Esos mismos niños han sido ahora los verdugos judiciales de la monja: en marzo pasado, una adolescente contó que, cuando tenía sólo cinco años, Kumiko le colocó un pañal para disimular el sangrado que le producía la violación sistemática a la que la sometían varios sacerdotes de la orden. La mujer tenía también la misión de seleccionar a los niños más “sumisos” y entregarlos como presas a los curas. Ahora ha quedado detenida, luego de estar prófuga durante más de un mes.


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